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EL PODER ESTRATÉGICO DEL SILENCIO QUE NOS ENSEÑÓ NICOLAS MAQUIAVELO EN SU LIBRO EL PRÍNCIPE

Si cada vez que alguien te critica sientes que tienes que dar mil explicaciones, si te pasas horas escribiendo mensajes largos intentando defenderte de comentarios, si justificas cada decisión que tomas porque en él fondo tienes miedo de lo que puedan pensar los demás estás cometiendo el error que Nicolás Maquiavelo identificó hace 500 años como la forma más rápida y segura de perder poder.

Te voy explicar y a enseñar porque defenderte demasiado, explicarte en exceso y justificar cada movimiento que haces no solamente no te protege sino que te debilita ante los ojos de los demás.

Porque el silencio estratégico, la pausa calculada, la ausencia de explicaciones innecesarias comunica infinitamente más poder y más autoridad y más confianza que 1000 justificaciones desesperadas.

Y sobre todo cómo aplicar esta técnica ancestral en un mundo moderno donde todos están opinando de todo, donde cada comentario puede volverse viral en segundos y donde la tentación de explicarte es constante y abrumadora.

Lo que Nicolás Maquiavelo descubrió hace 500 años:

Nicolás Maquiavelo escribió: » El Príncipe» en el año 1513 y es importante entender que no lo escribió desde su posición de poder, no lo escribió sentado cómodamente en el trono, sino que lo escribió desde el exilio desde la marginación política más absoluta.  Maquiavelo había sido secretario de la segunda cancillería de la república florentina una posición que no era decorativa, sino absolutamente estratégica. En ese rol negociaba con Reyes, con generales de ejércitos, con Papas, con mercenarios peligrosos.

Vio de cerca los mecanismos del poder, las traiciones, los golpes de estado, las invasiones extranjeras, los cambios repentinos de gobierno y luego cuando el régimen para el cuál él servía colapsó fue arrestado, torturado físicamente y apartado completamente de la vida pública que había sido su Universo durante años.

Fue precisamente en ese momento, en ese silencio forzado del campo, alejado de todo, donde produjo su obra más incisiva, más brutal y más honesta sobre cómo funciona realmente el poder.

Por eso cuando Maquiavelo habla de la técnica de no defenderse , está hablando como alguien que observó desde dentro, desde las entrañas del poder los mecanismos exactos por los cuales los gobernantes se fortalecen o se destruyen ante los ojos quienes los rodean.

Habla desde la experiencia de haber visto caer a hombres muy poderosos, no por sus errores, sino por cómo gestionaron la percepción política de esos errores.

Una de las observaciones más brutales que Maquiavelo hizo y que forma la base de esa técnica es que los seres humanos juzgan mucho más por las apariencias, por lo que ven en la superficie y no necesariamente por la sustancia real de las cosas.

Y parte del principio muy simple de que la mayoría de las personas no tiene acceso al interior de tus intenciones, no puede ver dentro de tu mente, no conocen tus motivaciones reales, solamente tienen acceso al espectáculo público de tu comportamiento, a como te mueves, a cómo reaccionas, a cómo te comunicas.

Entonces aquello que un líder demuestra públicamente o incluso aquello que deja de demostrar se vuelve infinitamente más decisivo que su intención real escondida. Esa es la clave.

Cuando te defiendes demasiado le estas diciendo a tu cerebro y al de los demás que hay algo de lo que defenderse.

Es como si alguien te dice: ¿ Porque has llegado tarde? y tú empiezas a dar una explicación de media hora con 1000 detalles, con 1000 excusas, con todo y la persona va a pensar: Dios, entonces debe ser mucho peor de lo que pensaba si necesita explicarse tanto así no?, en cambio si eso lo dices: » No, se complicó el tráfico y sigues adelante» no hay drama, no hay combustible para el fuego, la cosa se muere ahí mismo porque no le estás dando energía, y esto en la Italia renacentista donde vivía Maquiavelo no era un tema menos, ser percibido como alguien frágil o débil , como alguien que se tambalea emocionalmente era prácticamente una sentencia de muerte política.

Y Maquiavelo vio que muchos líderes caían justamente por esa razón , porque se pasaban todo el tiempo dando explicaciones innecesarias, entraban en peleas públicas, respondía cada comentario, se justificaban por todo y al hacer eso le daban el control al que los atacaba. porque ahora el que ataca decide de qué se habla, cuándo y cómo y el Príncipe o el líder simplemente reacciona a todo eso, solo responde, solo defiende, solo intenta apagar fuegos. Y para Maquiavelo ese momento en que empiezas a depender completamente de la agenda que otros están marcando es la señal inequívoca de que tu propio poder ya se ha debilitado peligrosamente.

Maquiavelo tenía un concepto también central llamado: Virtu, y esto suena un poco raro en Español pero es básicamente tener la capacidad de acción, es una fuerza Psicológica, es poder actuar en el momento exacto, en el tiempo correcto, con firmeza cuando hace falta firmeza, con prudencia cuando hace falta prudencia y con astucia cuando hace falta astucia; es inteligencia práctica aplicada al poder y la técnica de no defenderse está profundamente ligada a ese virtu porque exige algo muy especificó que es la capacidad de tolerar emocionalmente que hablen de ti, que inventen cosas, que te ataquen públicamente sin que tu alma y tu centro interno se desestabilice por completo. Y eso es muy muy difícil porque somos seres humanos y nos duele cuando nos atacan pero para Maquiavelo digamos que la defensa impulsiva es o era característica propia de los débiles, de los que no tienen poder real.

En cambio la serenidad ante la crítica es la característica distintiva de aquellos que realmente comprenden la esencia profunda del Poder. Y él sugiere que cuando te quedas callado ante una crítica  la gente lo puede interpretar de 2 maneras : O bien piensa que te da todo igual porque estás segura de ti misma o piensa que no necesitas defenderte porque los hechos van a hablar por sí mismos, y fijate que ambas interpretaciones te hacen ver más fuerte, te hacen ver más sólido, más poderoso, pero cuando saltas inmediatamente a explicarte entonces la gente va inevitablemente a pensar , aunque sea de forma inconsciente, que tal vez si has hecho algo realmente malo si necesitas explicarte con tanta desesperación.

Maquiavelo sabía perfectamente que cuánto más un gobernante intenta justificarse públicamente más activamente incentivaba el interés público en ese tema específico. Es como echarle gasolina al fuego, cada explicación que das genera más preguntas, genera más curiosidad , más comentarios, en cambio el silencio estratégico , la ausencia deliberada de respuesta puede literalmente asfixiar esa narrativa adversaria, puede vaciarla por completo, puede vaciar la fuerza de ese comentario de una manera muy indirecta, pero tremendamente efectiva. ¿ Por qué? Porque sin combustible, sin más material que analizar, sin nuevas declaraciones, sin diseccionar, entonces el fuego estás de acuerdo conmigo que se apaga solo con el tiempo.

Y esto es crucial para entender sobre todo el libro y lo que decía Maquiavelo, eso no significa que ahora debas ignorar absolutamente todas las críticas que te hagan , porque eso sería estúpido y contraproducente.

Maquiavelo no propone una pasividad ciega ante todo, lo que propone es algo muchísimo más sofisticado que es Inteligencia Emocional muy desarrollada , una capacidad de discernimiento muy aguda que te permite distinguir perfectamente entre 2 tipos muy diferentes de criticas.

Por un lado están las críticas que tienen potencial real de dañar tu poder efectivo, tu capacidad de acción, tu autoridad práctica en el mundo, son esas críticas o esos ataques que sí pueden tener consecuencias materiales reales.  Esos si merecen una respuesta estratégica calculada, pero por otro lado están las críticas que solamente van afectar tu vanidad personal, tu ego, tu orgullo, tu imagen ideal de ti mismo, pero que no tocan en absoluto tu poder real.

Y esas críticas por más que duelan emocionalmente no merecen tu energía. El Príncipe, el líder que no sabe distinguir claramente entre estos dos tipos de críticas, que reacciona emocionalmente a ambas por igual pierde energía constantemente, se desgasta día a día , se va vaciando, la técnica de no defenderte es fundamentalmente una forma muy inteligente de reservar tu energía limitada, tu atención infinita, tu fuerza psicológica que no es infinita para las acciones que verdaderamente son necesarias, para las batallas que de verdad importan.

Y aquí Maquiavelo enfatiza algo mucho más profundo y es que un buen líder tiene que lograr que lo respeten incluso que le tengan un poco de miedo, un miedo sano pero sin que lo odien, tiene que generar respeto real, pero sin caer en la debilidad, sin ser demasiado blando, y para lograr eso necesita desarrollar una habilidad muy clavé que es saber elegir con frialdad qué es lo que merece tu respuesta y que no.

Esa elección no puede venir de tus emociones del momento, no puede de la rabia o del ego herido, tiene que venir de tu cabeza fría y de tu razonamiento estratégico. 

La clave está en distinguir con claridad que critica realmente amenaza tu poder, tu autoridad, tu capacidad de acción en el mundo real y que critica solamente está molestando tu orgullo, solamente está hiriendo tu ego, pero que no cambia nada importante en tu vida.

Maquiavelo de hecho entendía o entendería perfectamente la actualidad, las redes sociales que vivimos hoy en día las vería funcionar exactamente como las plazas públicas renacentistas que él conocía también , solamente que amplificadas exponencialmente multiplicadas por millones, que vivimos en una época donde realmente cada crítica puede viralizarse en segundos. 

La tentación moderna es defenderte automáticamente, es publicar justificaciones, es gravar videos, es responder comentarios, pero paradójicamente cuanto más te defiendes en redes o en general más nervioso pareces, cuanto más explicaciones das más culpable pareces, cuanto más intenso te pones o cuanto más intentas controlar pues al final más pierdes el control.

Y esto es importante que lo entiendas: La técnica de no defenderte no es arrogancia ciega, no es creerse superior a los demás, no es pasar olímpicamente de lo que dicen los demás como sino te importara nada.

Maquiavelo nunca propondría algo así porque él era ante todo un pragmático, lo que esa técnica realmente significaba es comprender en profundidad que algunas batallas en la vida no se ganan argumentando hasta el cansancio, no se ganan con explicaciones interminables, no se ganan convenciendo racionalmente a cada persona. Algunas batallas simplemente se ganan manteniendo tu postura firme, sosteniendo tu posición sin titubear, sin esa necesidad de justificar constantemente.

Hay momentos en que la mejor respuesta que puedes dar es simplemente la estabilidad inquebrantable de tu propia conducta.

No palabras, No explicaciones, solo consistencia en tus acciones. Cuando Maquiavelo propone que el príncipe evite las explicaciones innecesarias , en el fondo lo que está defendiendo es una estructura mental muy específica, una mente que no se perturba fácilmente con el rumor, una mente que no se desestabiliza con el comentario negativo, una mente que tiene una solidez interna tan grande que el ruido externo simplemente no puede moverla de su centro.

Y esa serenidad profunda que él describe no es en absoluto pasividad, no es resignación, no es dejarse llevar por la corriente, sino es todo lo contrario. Es una fuerza interior tremenda, es un capacidad psicológica muy desarrollada de permanecer absolutamente centrado, absolutamente firme en tu propio eje mientras el mundo entero se agita caóticamente a tu alrededor , mientras todos pierden su cabeza, mientras el drama estalla por todos los lados, y todo eso tiene que ver también con construir una identidad interna muy sólida, una que no necesita aprobación constante, una que no necesita llamar tanto la atención, que no entra en cada provocación , que sabe elegir sus batallas, y no todo va merecer tu energía ni tu tiempo entonces aprende a distinguir con claridad absoluta entre lo que realmente amenaza tu poder y lo que solamente amenaza tu ego y actúa en consecuencia.

La serenidad no es debilidad, que el silencio no es cobardía y que no responder a cada provocación no significa que te rindas sino que entiendes el juego a un nivel más profundo.

LORENA (TERAPIAS VIGO).