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Las energías espirituales

Las energías existen y estamos rodeados de ellas. Todo es energía en continuo movimiento aunque no todo el mundo las puede ver (anoser que seas vidente) se sienten.

Si piensas en alguien y de repente te llega un mensaje o llamada suya en ese momento esto no es casualidad es porque estabais pensando mutuamente uno en el otro hay conexión mental de pensamientos, atracción, telepatía, si sueñas con esa persona y luego la ves al día siguiente es otra señal de conexión energética, los pensamientos y las emociones son energías también y las energías se transmiten unas a otras entre las personas tanto para bien como para mal, quiero decir cuando alguien nos quiere bien y desea bien nos da su cariño o amor esa vibración esa energía amorosa nos llega y la recibimos bien porque nos llena de positividad, pasa lo mismo cuando alguien no nos desea bien, si nos quiere mal también es desagradable y percibimos como un ataque de esa persona hacia nosotros o incluso sentimos un rechazo repentino aveces hacia alguien sin saber exactamente porque esa persona nos genera esa sensación de rechazo no es así? esto es por la energía de esa persona , por su aura y  la vibración que emite , su energía hacia nosotros.

Cuando alguien piensa de manera muy intensa en nosotros de algún modo en mayor o menor medida y dependiendo de quien sea la persona que lo haga y la intensidad del pensamiento esa vibración por supuesto que nos llega también y como nos llega?? a modo de pensamientos, de sueños, visualizaciones etc.

El Universo y todo lo que nos rodea está compuesto de energía, de partículas elementales que componen los átomos y que están en constante movimiento.

A este movimiento u oscilación lo llamaremos vibración. Aunque nos cueste creer, una mesa, el aire o nosotros mismos somos energía vibrando.

Cuanto más densa es la materia, más lenta es la vibración de la energía y cuanto más sutil es la materia más rápida es la vibración de la energía.

Cuando decimos que todo es energía, es así literalmente!!; es decir, incluso los pensamientos y las emociones son energía y dependiendo de la capacidad de éstos tendrán un tipo de vibración u otro.

Los pensamientos y emociones negativas como la envidia, el odio o el miedo son energías de baja vibración y por el contrario, los pensamientos y emociones positivas como la alegría y el amor son energías de alta vibración; de hecho, el Amor es la energía que tiene la frecuencia de vibración más elevada que existe en el mundo.

El Universo y todo cuanto existe está formado por energía. En el fondo sólo existe una única energía a la que llamamos AMOR. Todas las demás son variaciones de dicha energía, incluso variaciones a su opuesto al que llamamos MIEDO, pero aún así, variaciones.

Básicamente podemos definir dos tipos de energía: Energía Vital y Energía Universal.

Energía Universal:

Es la energía del Universo, presente en todos los lugares y accesible a todos los seres de la creación. Esta energía forma un manto infinito del que todos los seres se nutren y alimentan. En su forma más pura es luz, energía cristalina, pero puede modificar su vibración y convertirse en energía densa o negativa. Recordemos que las dos caras de la moneda forman la moneda. Los dos opuestos forman un todo. Aunque en general, cuando hablamos de Energía Universal nos referimos a la energía de alta vibración presente en el Universo y de la que todos nos nutrimos al respirar.

Energía Vital:

Es nuestra propia energía interna. Al absorber la Energía Universal con la respiración o la comida, se produce un proceso de transformación energética por la cual adaptamos la energía que captamos a nuestra propia energía interna. Cada uno de nosotros vibra a un nivel energético distinto y nuestra energía interna tiene que estar en consonancia con dicho nivel.

Nuestros chakras al captar la energía ejercen esa función de transformación. Nuestra energía interna fluye a través de nuestro sistema energético por unos canales llamados Meridianos por la medicina china. Esta energía se conoce desde la antigüedad en diferentes culturas. Por ejemplo, en la China la llaman Chi, en Japón Ki, en la India Prana, etc.

Existen dos fuerzas o polaridades universales de cuya interacción surge todo lo creado y las cuales deben estar en equilibrio: el yin y el yang. 

El Chi o Ki contiene ambas energías, el yan(energía masculina) y el yin (energía femenina). Del equilibrio entre ambas surge la armonía universal, física y mental.

Yin/Yang:

Todo lo que existe ha sido creado por el Ki. El Ki no tiene principio ni fin. Es vibración, energía, espíritu y mente en una sola sustancia.

En nuestros cuerpos físicos y sutiles existe una red energética formada por los chakras, los meridianos y los nadis por donde circula el Ki o Prana.

Meridianos y Nadis:

El Chi, Prana o Ki es una sustancia energética omnipresente en el universo que tiene propiedades nutritivas, poseyendo también la conciencia de la reorganización celular, de forma que aporta a las estructuras atómicas y moleculares una tendencia hacia la reorganización y la armonía.

Si hay Ki hay vida, por ello, cuando el cuerpo muere el Ki lo abandona, cesa la vibración a nivel subatómico produciéndose el caos y la descomposición física.

Desde hace miles de años, uno de los objetivos de la medicina china es lograr y mantener el equilibrio del Chi o Prana y del yin y del yang en todo el sistema para conservar la integridad energética del ser humano; pero lograr este objetivo que permite vivir con alegría, espontaneidad y autenticidad nos exige un contínuo trabajo interior, ya que es un proceso cambiante que hay que mantener y que dura toda la vida.

Para ello existen diversas técnicas energéticas como el yoga, la meditación, las artes marciales y la bioenergética occidental, entre otras, que estudian la manipulación consciente de la Energía vital de forma que mediante técnicas respiratorias, ejercicios precisos, masajes, visualizaciones y un adecuado control mental y espiritual pueden acumular y dirigir el Ki a cualquier parte del organismo y transmitir la energía en el tiempo y el espacio.

La espiritualidad facilita la conexión y la integración, y éstas producen salud y bienestar originado de esa sensación de conexión con una fuerza superior a nosotros que nos colma y nos llena de vida haciéndonos sentir parte del Universo. De forma que la pérdida de esa sensación de conexión con nuestra esencia espiritual y con las demás personas, los animales y la naturaleza nos produce un trastorno energético que posteriormente se convierte en un problema de salud; pero cuando una persona aumenta su energía con las técnicas antes mencionadas, su espíritu crece, y cuando la energía de nuestros cuerpos (Energía Vital) está en contacto e interactúa con la energía del universo (Energía Universal) nos produce una sensación de plenitud y de vuelta a nuestros orígenes que nos satisface, nos llena y nos nutre.

Sistema Energético Humano:

El cuerpo humano es un sistema de energías. Tanto la sabiduría antigua como la ciencia moderna coinciden en afirmar que toda vida está hecha de vibración, siendo ésta el resultado de los movimientos de los protones y los electrones de todos los átomos que constituyen todas las moléculas de todas las sustancias que existen en el Universo.

La vibración existe en los objetos, animales, personas y en la atmósfera que nos rodea. Las frecuencias vibratorias de la vida animada son más activas, más vibrantes y más variadas que las de la materia inanimada, pero la vibración está en todo.

El cuerpo humano está formado por numerosos campos de energía que rodean el cuerpo físico, emanan de él y pueden interaccionar con él y con sus múltiples funciones. El conjunto de estos campos de energía es llamado Campo Áurico o Aura. A su vez, estos campos de energía también son llamados Cuerpos Sutiles.

Los Cuerpos Sutiles son bandas de energía de diferente intensidad que rodean lo físico y lo interpenetran. Su función principal estriba en contribuir a la coordinación y la regulación de las actividades del alma durante la vida física.

La filosofía oriental distingue seis cuerpos sutiles alrededor del organismo físico, pero para lo que aquí nos concierne, consideraremos el sistema energético humano con los cuatro primeros aspectos o cuerpos: El físico, el etéreo, el astral y el mental.

La salud óptima requiere que todos ellos se hallen correctamente ajustados y armonizados. Si los cuerpos sutiles funcionan inadecuadamente, aparecen los problemas psicológicos y físicos. Tales desajustes pueden ser debido a traumas, tensiones, emociones fuertes, actitudes mentales incorrectas, etc. Por consiguiente, los esfuerzos deben dirigirse a procurar nuestra salud física, mental y emocional.

Cualquiera que sea el plano en donde se sitúe el desequilibrio, en última instancia, la manifestación tendrá lugar en lo físico, ya que éste es el recipiente de todas las influencias sutiles.

Nuestras emociones y nuestras energías mentales se traducen y se expresan necesariamente a través del cuerpo físico en el que vivimos y mediante el cual experimentamos la vida.

Cuerpo Etérico:

También conocido como cuerpo sutil, doble etéreo y cuerpo vital, entre otros términos.

El nombre de doble etéreo expresa exactamente la naturaleza y constitución de la parte más sutil del cuerpo físico (el cuerpo etérico está íntimamente relacionado con el cuerpo físico denso, siendo el cuerpo etérico su parte más sutil, pero dentro del plano físico). Es etéreo porque se compone de materia etérea, y doble por ser el duplicado exacto del cuerpo físico, su sombra energética, por decirlo así.

Por medio del cuerpo etérico circula la vitalidad a lo largo de nervios del cuerpo. Estos nervios físicos densos tienen su contraparte etérica llamada conductos nadis, y por ellos circula lo que los orientales llaman Prana, que vendría a ser como una energía positiva activa y vitalizante (también conocida como energía vital). Por esta razón, generalmente en nuestra literatura se le menciona como el «vehículo de Prana» al cuerpo etérico. Por medio de este vehículo el cuerpo físico asimila el alimento y crece, nos capacita para propagar la especie, produce el calor interno del cuerpo, obra sobre los nervios y los músculos y nos abre las puertas de comunicación con el mundo externo a través de los sentidos.

Cuerpo Astral:

El plano astral es una región determinada del Universo que rodea y penetra al mundo físico. Es imperceptible a la observación ordinaria por estar constituido por una clase más sutil de materia.Este doble etéreo es perfectamente visible a la vista ejercitada, siendo su color de un violáceo gris, grosero o delicado en su textura, según sea la estructura del cuerpo denso desde el punto de vista energético.

El cuerpo astral del hombre es un vehículo que, a la visión clarividente, no aparece muy diferente del físico; está rodeado de un aura de colores centelleantes y compuesto de materia mucho más fina y sutil que la física; es el vehículo por medio del cual el hombre expresa sus sentimientos, pasiones, deseos y emociones; además sirve como puente y medio de transmisión entre el cerebro físico y la mente, la cual actúa en un vehículo de orden superior, llamado cuerpo mental.

Así como en el cuerpo etérico circula el Prana (energía vital), en el cuerpo astral actúa el principio Kama (deseo). Este principio comprende el conjunto de apetitos, pasiones, emociones y deseos que puede expresar o sentir el ser humano durante el transcurso de su existencia. La capacidad de poder sentir emociones la tenemos gracias a poseer un cuerpo astral.

El cuerpo astral es, por lo tanto, un verdadero puente entre nuestra vida física y la mental; actúa como transmisor de vibraciones, tanto del físico al mental como de éste a aquél, de hecho, se desarrolla gracias al constante pasaje de vibraciones en ambas direcciones.

Cuerpo Mental:

El cuerpo mental es el vehículo a través del cual el Yo Superior se manifiesta como intelecto concreto. En él se desarrollan los poderes de la mente, la memoria, la imaginación y las funciones analíticas. Los pensamientos, la capacidad de imaginar, la memoria y la posibilidad de visualizar en nuestras mentes figuras como si realmente tuvieramos un ojo y una pantalla interna capaz de ver en la oscuridad dentro de nuestro cerebro.

El razonamiento, incluso el poder de hablar y coordinar las palabras y muchas cosas más que todavía no hemos alcanzado a comprender ni hemos desarrollado, son el resultado y la posibilidad que nos confiere el tener un cuerpo mental a nuestra disposición.

El cuerpo mental está constituido por un tipo de materia mucho más sutil que el cuerpo astral, compenetrándose con éste y con el físico, rodeándolos con una atmósfera radiante a medida que se desarrolla, haciéndose más y más grande conforme aumenta el desarrollo intelectual.

Si miramos a una persona muy poco desarrollada, veremos que es un tanto difícil distinguir su cuerpo mental, pues está tan poco desarrollado que se necesita alguna atención para llegar a percibirlo. Mirando luego a un hombre más avanzado, que aunque no sea espiritual haya desarrollado sus facultades mentales, veremos que su cuerpo mental posee un campo muy definido, construido de un material delicado y de hermosos colores que vibran continuamente con una actividad enorme, expresando gran vitalidad.

En cuanto a sus funciones, es el vehículo inmediato en el cual el YO se manifiesta como inteligencia. Cuando está obrando con el astral y el físico, su forma es oval semejante a un huevo en sus contornos.

La auténtica función de nuestro cuerpo mental consiste en recoger las «verdades universales» que le llegan del cuerpo espiritual e integrarlas con el entendimiento racional, procesarlas en nuestra mente lógica, que las transfiere entonces a las situaciones concretas de nuestra vida para encontrar soluciones y respuestas a los problemas que nos planteamos en torno a nuestra existencia y a las leyes universales.

Los conocimientos que nos llegan del plano espiritual se manifiestan en forma de intuición. Son conocimientos repentinos, a menudo en forma de imágenes, o incluso en sonidos que después se transforman en pensamientos verbales; por eso, cuando les hacemos caso, nos permite mirar al interior de la auténtica naturaleza de las cosas, pues, traducimos lo que viene «de arriba» para poder aplicarlo «aqui abajo», en vez de vivir «aqui abajo» con lo que hemos generado en nuestra mente- el nivel más inferior de generación de conocimiento y entendimiento que poseemos.

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