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Santuario de la barca en Muxía

SANTUARIO DE LA BARCA EN MUXIA AL QUE FUIMOS UNAS CUANTAS VECES CUMPLIENDO CON TODOS LOS RITUALES Y LEYENDAS DE ESTE MAGICO LUGAR.

INFORMACIÓN:

A pie de mar, a escasos metros de donde la aguas de la Costa da Morte baten sus fuertes olas, se sitúa el Santuario de Nosa Señora da Virxe da Barca. Se localiza en la bocana de la Ría de Camariñas, en frente del Cabo Vilán.

Se accede al templo desde la población marinera de Muxía por el camino llamado Camiño da Pel (Camino de la piel), que bordea el Monte Corpiño.

En esta vía se encontraba una fuente donde los peregrinos solían lavarse antes de visitar el famoso santuario. Estamos ante uno de los santuarios marianos más importantes de Galicia, debido a su gran número de devotos y a su antigüedad, ya que sus orígenes se pierden en el tiempo.

Según la leyenda, la Virgen, vino a este lugar en un barco de piedra para dar ánimos al apóstol Santiago, para que continuara con su labor de divulgación de la doctrina que Jesús le había enseñado.

Según la tradición las piedras que se dispersan por el lugar serían los restos de la embarcación. Se dice que debajo de una de estas rocas, se encontró la imagen de la Virgen y fue llevada hasta la iglesia de la villa. Misteriosamente la imagen desapareció del templo y fue hallada extrañamente de nuevo en la roca donde había sido originalmente encontrada.

Fue por esto que se construyó en este lugar, a pie de mar, el templo donde la Virgen quiso quedarse.

La tradición se remonta a cuando Muxía era lugar de paso obligado para muchos peregrinos camino de Fisterra (Finisterre), provenientes de Santiago y así poder acabar la peregrinación. Casi con seguridad esta tradición derivaría de otros ritos paganos más antiguos relacionados con el culto megalítico.

Los primeros escritos del Santuario da Virxe da Barca datan de los siglos XIV y XV, concretamente del año 1544, en donde nos hablan de una pequeña capilla, quizás románica, dedicada a la Virgen, que se encontraba en este mismo lugar. En el siglo XVII, debido a los misteriosos milagros que los devotos contaban, el templo logró su máximo apogeo.

Hoy, esta Virgen es la patrona de los marineros y abogada de todos aquellos que tiene que hacer un viaje marítimo. Fue por ello que en el año 1719 se construyera el actual templo, gracias a las donaciones de los Duques de Maceda, señores de las Torres de Cereixo, cuyas cenizas fueron depositadas en un sarcófago posteriormente en este templo.

La iglesia del santuario de A Virxe da Barca adopta la forma de planta de cruz latina de una sola nave y se construyó en estilo barroco. Unos arcos fajones sostiene la bóveda que cubre parte de la nave. En la parte central se cubre con bóvedas de aristas. La fachada nos muestra dos torreones posteriores que datan del año 1958.

En el interior, además de la bella imagen gótica de la Virgen, existía un retablo barroco, obra de Miguel de Romay, creado en el año 1717. En este retablo se representan los doce apóstoles rodeando a la Virgen que se encontraba sobre la barca que la trajo a este lugar. Este retablo resultó calcinado en el incendio del 25 de diciembre de 2013.

Alrededor de las 6:25 de la mañana del día de Navidad del 25 de diciembre de 2013 se declaró un incendio en un transformador cercano a la sacristía que causó grandes daños en el santuario.

No fue hasta las 8:30 cuando se dio aviso al 112, lo que provocó que el fuego se propagara rápidamente y en dos horas calcinara casi todos los retablos e imágenes de interior. Con este incendio, Muxía y Galicia perdieron parte de su patrimonio y de su historia.

La imagen de la Virxen da Barca no se encontraba en su interior ya que era una réplica la que había que resultó también calcinada. El origen del fuego pudo ser un rayo ya que la costa gallega era azotada en esos momento por los coletazos de la ciclogénesis explosiva Dirk.

Justo a un lado del templo, se levanta la casa rectoral. Se construyó en el año 1828 por mandato del párroco José Fondevila. Un campanario con espadaña completan el conjunto, el cual fue construido en el 1834. Un sencillo crucero completa el conjunto artístico.

Pero otra de las causas de la devoción por este lugar lo conforman las famosas piedras que se distribuyen por el lugar muy cerca del mar.

Estas, según la tradición forman parte de la barca de piedra en la que la Virgen llegó al lugar. La más conocida es la llamada Pedra de «Abalar», según la leyenda, quién se sitúe encima de ella, si es limpio de corazón, se balanceará levemente y emitirá como un leve ronquido. Se trata de una piedra delgada y larga. También se dice que cuando se balancea es que premoniza alguna desgracia y que también su movimiento tiene propiedades adivinatorias. A finales de la década de los 70 la piedra se rompió a causa de un rayo y fue movida por un gran temporal. Hoy en día la piedra ha vuelto a ser colocada en su situación original y ha sido arreglada hasta en cuatro ocasiones, la última en el 2009.

Otra de las piedra más conocida, es la de «Os Cadrís» con forma de riñón y se ubica muy cerca del templo. Es la «vela» de la barca de la Virgen y se cuenta que alivia y cura enfermedades de riñón, de espalda y de cabeza a quién pase nueve veces por debajo. Conforman el conjunto pétreo la piedra del «Timón» y la Piedra de los «Enamorados».

El retablo antes de su incendio

En este lugar se realiza una de las mayores y más famosas romerías de Galicia. Se celebra el segundo domingo de septiembre, si este cuadra el día ocho se pasará al 15 del mismo mes. Este día se realiza la Misa Grande al aire libre. Después la Virgen sale en procesión hasta el puerto de Muxía para bendecir la aguas.

Mencionar el pequeño faro blanco que advierte de los peligros de estos mares que se encuentra justo en la punta. Elevado unos metros por encima de la iglesia veremos el monumento llamado «A Ferida» (la herida) en memoria de la catástrofe ecológica causada por el petrolero Prestige. Se trata de dos enormes bloques de piedra separados por una grieta.

No debemos olvidar ascender hasta el monte do Corpiño y maravillarnos con las estupendas vistas de la Ría de Camariñas y de la villa de Muxía que desde lo alto del mirador se divisan.