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MI PERCEPCIÓN DE LA IMPORTANCIA DE UN BUEN DESAYUNO Y DE LAS COMIDAS EN GENERAL

Desayuno, comida y cena: el equilibrio de cada día

Para mí, comer bien no significa seguir una lista de normas estrictas ni convertir la alimentación en una obligación.

Creo que se trata de encontrar un equilibrio, disfrutar de la comida y aprender a organizar nuestras comidas de una manera que nos haga sentir bien.

Me gusta que la alimentación sea variada y que cada día podamos comer cosas diferentes.

No creo que tengamos que desayunar siempre lo mismo, ni preparar las mismas comidas o cenas una y otra vez.

Cambiar los alimentos, las recetas y la forma de prepararlos hace que comer resulte mucho más apetecible y también nos permite disfrutar de una alimentación más completa.

También doy mucha importancia a la manera en la que comemos. Para mí, sentarse a la mesa y hacerlo con tranquilidad forma parte del propio acto de alimentarnos.

No me gusta comer de pie, deprisa o casi sin darnos cuenta de lo que estamos haciendo.

Creo que merece la pena parar unos minutos, sentarnos y disfrutar de la comida, sin convertir cada comida en algo que tenemos que hacer corriendo para continuar con el resto del día.

Desayuno

De las tres comidas, el desayuno es, sin duda, al que más importancia le doy personalmente.

Me encanta levantarme y saber que voy a desayunar.

Para mí, es una de las mejores maneras de empezar el día y uno de esos pequeños momentos que disfruto especialmente.

Me gusta que el desayuno sea completo, abundante y variado. Después de toda una noche sin comer, siento que es el momento perfecto para empezar la jornada con energía y hacerlo disfrutando.

No soy partidaria de desayunar cualquier cosa deprisa o de quitarle importancia a esta comida. Para mí, el desayuno merece su tiempo.

Además, es una comida que disfruto todavía más cuando llega el fin de semana.

Si salgo a pasear por mi ciudad, me encanta aprovechar para desayunar fuera de casa.

Y cuando estoy de viaje, el desayuno se convierte también en uno de los momentos que más disfruto.

Cuando me alojo en un hotel, me encanta el desayuno de buffet. Poder sentarme tranquilamente, mirar todas las opciones, elegir diferentes alimentos y disfrutar de un desayuno completo sin prisas me parece un auténtico placer. Es uno de esos momentos del viaje que me gusta saborear con calma.

Y cuando no estoy en un hotel, muchas veces me gusta disfrutar de un buen brunch en mi ciudad. Para mí, desayunar fuera de casa durante un fin de semana tiene algo especial: tengo tiempo, puedo sentarme tranquilamente y convertir una comida cotidiana en un momento diferente.

De hecho, cuando estoy de viaje o disfrutando de un fin de semana, muchas veces prefiero dar prioridad a un buen desayuno fuera de casa antes que a salir a cenar.

La cena, especialmente entre semana, prefiero muchas veces hacerla en casa, mientras que el desayuno fuera de casa lo vivo como un pequeño placer.

Eso forma parte de mi manera personal de entender las comidas. No significa que todo el mundo tenga que desayunar de la misma manera ni que un desayuno tenga que ser siempre abundante.

Simplemente, para mí, es una comida a la que me gusta darle protagonismo y disfrutarla.

Y precisamente por eso también intento que no sea siempre igual. Me gusta cambiar, probar combinaciones diferentes y descubrir nuevos desayunos.

La variedad hace que incluso algo tan cotidiano como desayunar pueda convertirse en un momento que disfrutemos de verdad.

Comida

La comida del mediodía es otra de las grandes comidas del día y, para mí, debe ser completa y variada. Es el momento de hacer una buena comida que nos permita continuar con nuestra jornada, pero sin olvidar que comer también puede ser un momento agradable.

Me gusta combinar diferentes alimentos y cambiar las recetas. Hay días para disfrutar de un plato de verduras, otros para comer legumbres, arroz, pasta, patatas, huevos, carne o cualquier otra opción que forme parte de una alimentación variada.

No creo que comer bien tenga que significar aburrirnos delante del plato.

Al contrario, cuanto más variamos, más posibilidades tenemos de descubrir alimentos y preparaciones que nos gustan.

También aquí intento aplicar algo que considero fundamental: sentarme y comer con calma. La comida merece unos minutos de atención. No se trata solamente de llenar el estómago, sino de disfrutar de lo que estamos comiendo y hacer de ese momento una pequeña pausa dentro del día.

Cena

La cena, en cambio, prefiero que sea más ligera, sobre todo durante la semana.

Después de todo el día, me gusta terminar la jornada con algo más sencillo y tranquilo.

Por eso, normalmente prefiero cenar en casa entre semana.

Me gusta preparar algo que me apetezca, sentarme tranquilamente y terminar el día sin prisas.

No necesito que una cena sea complicada para disfrutarla.

Eso sí, que sea más ligera no significa que tenga que ser siempre igual. También me gusta variar y buscar diferentes opciones para no caer en la monotonía.

Los fines de semana, sin embargo, me permito vivir las comidas de otra manera.

Una cena más copiosa, salir a cenar o disfrutar de algo especial también forma parte de una alimentación que, para mí, debe tener espacio para el disfrute.

No creo que tengamos que vivir pendientes de prohibiciones o sentirnos culpables por disfrutar de una comida diferente.

Lo importante es el equilibrio del conjunto y que esas ocasiones especiales no tengan que convertirse en la norma de todos los días.

Por eso me gusta tanto esa frase que resume, de alguna manera, mi forma personal de entender las comidas:

«Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo».

No la entiendo como una regla que haya que cumplir al pie de la letra, sino como una manera sencilla de expresar un equilibrio que a mí me gusta: darle protagonismo al desayuno, disfrutar de una buena comida y hacer de la cena una comida más ligera, especialmente durante la semana.

Al final, para mí, comer bien consiste en mucho más que elegir unos alimentos u otros.

Es también organizar nuestras comidas, buscar variedad, sentarnos a comer con tranquilidad y disfrutar de esos momentos.

Es poder empezar el día con un buen desayuno, disfrutar de una comida completa y terminar con una cena más sencilla, pero también permitirnos un brunch durante un fin de semana, un desayuno de buffet cuando estamos de viaje o una cena especial de vez en cuando.

Creo que cuidar nuestra alimentación y disfrutar de la comida no son cosas incompatibles.

Al contrario: cuando encontramos nuestro propio equilibrio, comer bien puede convertirse también en una forma de cuidarnos y de disfrutar de la vida.

ALGUNOS DE MIS DESAYUNOS:

LORENA ♡☆♡