El niño interior: escuchar, comprender y sanar
Todos llevamos dentro una parte de nosotros que conserva recuerdos, emociones, ilusiones y necesidades de nuestra infancia.
A esta parte se la suele llamar niño interior.
El niño interior representa esa parte emocional que todavía puede reaccionar ante determinadas situaciones desde experiencias que vivimos cuando éramos pequeños.
A veces aparece cuando sentimos miedo al rechazo, cuando necesitamos que alguien nos valore, cuando nos cuesta poner límites, cuando tenemos miedo a estar solos o cuando una situación aparentemente pequeña despierta una emoción mucho más grande de lo esperado.
Hablar del niño interior no significa quedarse viviendo en el pasado.
Significa aprender a mirar nuestra historia con comprensión y reconocer qué necesidades emocionales quedaron sin atender.
Sanar al niño interior puede comenzar por algo tan sencillo como aprender a hablarnos con cariño.
En lugar de decirnos:
“No debería sentirme así.”
Podemos decir:
“Entiendo que esto te duela.”
En lugar de:
“Tienes que ser fuerte.”
Podemos decir:
“No tienes que poder con todo.”
En lugar de:
“No necesitas a nadie.”
Podemos decir:
“Mereces sentirte acompañado y querido.”
Algunas frases que podemos repetir cuando necesitemos conectar con esa parte de nosotros son:
❤️ Te veo.
❤️ Te escucho.
❤️ Lo que sientes es importante.
❤️ Ya no estás solo.
❤️ No tienes que demostrar tu valor para merecer amor.
❤️ Puedes equivocarte y seguir siendo valioso.
❤️ Tienes derecho a poner límites.
❤️ Mereces recibir el mismo cariño que tantas veces has dado.
❤️ Ahora estoy aquí para cuidarte.
❤️ Puedes descansar. No tienes que ser fuerte todo el tiempo.
Sanar no significa borrar lo vivido ni cambiar nuestro pasado. Significa poder mirar hacia atrás con mayor comprensión y aprender a ofrecer hoy aquello que quizá alguna vez necesitamos y no recibimos.
A veces, cuidar de nuestro niño interior es simplemente permitirnos jugar, disfrutar, descansar, emocionarnos, decir que no, pedir ayuda o hacer algo que nos haga felices sin sentir culpa.
Porque crecer no significa abandonar al niño que fuimos.
Significa aprender a llevarlo de la mano. 🫂❤️
