Si eres demasiado bueno te usarán.
Si eres demasiado fuerte te pondrán a prueba.
Si eres demasiado amable se aprovecharán de ti.
Si estás siempre disponible olvidarán tu valor.
Si eres honesto incomodarás.
Si confías demasiado quizá te engañarán.
Si eres demasiado humilde te subestimarán.
Si perdonas demasiado repetirán el error.
Si tienes demasiada paciencia te robaran tu paz.
Si lo das todo te quedarás vacío.
Así que la regla es simple cualquier extremo te debilita incluso lo bueno cuando se pasa de su medida te rompe por dentro, necesitamos equilibrar, equilibrar lo que sentimos, lo que entregamos y lo que toleramos.
Esa madurez está en saber dosificar sin perder nuestra esencia, no se trata de ser menos, se trata de saber hasta dónde ir sin perdernos, protege tu corazón, cuida tu energía, y ten la claridad de saber cuándo parar, porque quienes aprenden a equilibrar no se vacían, se vuelven más fuertes.
LORENA (TERAPIAS VIGO).
