Natura sortea el oso que vigiló sus tiendas durante treinta años
En muchas culturas los osos son vistos como guardianes, símbolos de protección y fuerza. Durante treinta años también han sido los encargados de dar la bienvenida a los clientes de Natura.
Un oso pardo a gran escala y firme sobre dos patas vigila las puertas de la tienda, no pasa desapercibido para nadie, adultos y niños se acercan a verlo. «Hay generaciones de padres que de pequeños se asustaban con él y ahora traen a sus hijos para que lo conozcan», cuenta Esther Galindo, encargada del local. La imagen del oso ha trascendido las fronteras del escaparate para pasar a formar parte del imaginario colectivo.
Como ocurrió con la doble puerta de imaginarium – que invitaba a entrar en un mundo distinto, a otra escala y con otra mirada- , el oso de Natura marcaba el umbral entre la calle y un interior pensado para bajar el ritmo y mirar con calma.
La marca abrió su primera tienda en España en 1992 en Barcelona, coincidiendo con los Juegos Olímpicos. Tres años después, en 1995, llegó a Vigo. Desde entonces, ha atravesado las diferentes fases del comercio urbano: expansión, consolidación, crisis, digitalización y reinvención. «Aquí ha pasado de todo», resume Esther.
En la ciudad llegó a haber cinco tiendas de Natura, repartidas en distintos puntos. Hoy solo queda una, la más céntrica. Lo significativo es que, a diferencia de muchas franquicias que desembarcaron en los años noventa y acabaron desapareciendo, Natura Vigo ha permanecido en las manos de la misma gente. «Resistir 30 años con una marca es un logro», afirma Esther. Basta mirar alrededor para entenderlo. Muchas de aquellos nombres que marcaron una época ya no existen, como el propio imaginarium o Coronel Tapiocca. «La mayoría no aguantaron», sostiene.
