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Murio Isaac Carneiro, el marinero que levantó con sus manos el santuario del mar de Baiona

HE HABLADO DE EL MUCHAS VECES EN ESTE BLOG APLAUDIENDO Y HONRANDO SU PEQUEÑA Y A LA VEZ GRAN OBRA MAESTRA QUE TANTO ME GUSTA CUANDO VOY AL PARADOR DE BAYONA SIEMPRE ME QUEDO UN RATITO ALLI EN SU PEQUEÑO TEMPLO MIRANDO HACIA EL MAR Y REZANDOLE A LOS SANTOS QUE EL CON SUS PROPIAS MANOS PUSO ALLI Y FUE POCO A POCO AMPLIANDOLO MUCHISIMO Y HACIENDOLO CADA VEZ MÁS ALTO. 

EN CUANTO LLEGUÉ DEL VIAJE DE LONDRES ME ENTERE DE ESTA TRISTE NOTICIA, DESDE LUEGO ME HA DA DADO MUCHISIMA PENA QUE FALLECIERA,  HA DEJADO UN HUELLA IMBORRABLE ESO SEGURO EN MI POR LO MENOS Y ESE «SANTUARIO» YA NO SERA LO MISMO SIN ÉL,  AUNQUE ESPERO Y DESEO QUE SI ALGUIEN COJE EL RELEVO PONGA MUCHA ENERGIA, ILUSIÓN Y EMPEÑO COMO LO HIZO ESTE HOMBRE DURANTE TANTOS AÑOS, INMEJORABLE, SIEMPRE QUEDE ADMIRADA CON SU OBRA DE VERDAD QUE SI !!..

Os dejo la triste noticia aquí de la prensa:

Baiona despide a uno de sus vecinos más queridos. Isaac Carneiro Refojos ha fallecido a los 90 años tras dedicar más de dos décadas a levantar y cuidar el santuario frente al Atlántico, en el Monte Boi, junto a la playa de Os Frades.

Un rincón singular del paseo que rodea la fortaleza de Monterreal, moldeado con su esfuerzo y devoción.

Marinero de profesión, se jubiló en 2001 tras más de medio siglo faenando en el mar. Fue entonces cuando decidió agradecer a la santa de su devoción la protección recibida durante toda su vida. «Non tiven contratempos graves nin naufraxios, algún susto si, pero tiven sorte sempre», recordaba en una entrevista con FARO en mayo de 2024.

Poco a poco, con sus propias manos, Isaac habilitó el espacio, al principio víctima de actos vandálicos, pero que con el tiempo fue sumando apoyos. Vecinos y visitantes comenzaron a aportar figuras de vírgenes, santos e incluso imágenes laicas. Él mismo construyó la capilla al aire libre, las escaleras para acceder a todos los rincones y las cuerdas para facilitar la subida, además de todos los detalles decorativos. «Non son un manitas, pero dánseme ben estes traballos», admitía.

Con el paso de los años y los inviernos, su salud se fue resintiendo.

En una entrevista reciente con este periódico, hizo un llamamiento para que alguien tomase su relevo en el cuidado del santuario: «Con catro próteses e danos nos tendóns…». Aun así, hasta donde pudo, siguió acudiendo a limpiar y reponer piezas de su capilla.

Baiona pierde a un marinero, pero el santuario que Isaac levantó con su esfuerzo sigue en pie, como testimonio de su fe y dedicación, y a la espera de que alguien tome el testigo de Isaac.

ALGUNAS DE LAS MILES DE FOTOS QUE ME HICE EN ESTE SANTUARIO: