Blog de Terapias Vigo

Eventos, novedades, consejos espirituales... ¡y mucho más!

MADUREZ EMOCIONAL

Si quieres saber la madurez emocional de una persona no mires como te trata cuando todo te va bien sino que mira lo que ocurre cuando te sientas delante y le explicas como te ha hecho daño porque en ese momento solo pueden pasar 2 cosas:

Una persona emocionalmente madura puede escucharte aunque le incomode y sin ponerse a la defensiva, será capaz de validar tus sentimientos, tus emociones aunque eso implique revisar su propio comportamiento en lugar de invalidarte porque ha aprendido algo importante y es que reconocer el dolor de otra persona no dice nada malo sobre su propia valía, al contrario porque es lo que permite que una relación sea mucho más fuerte y mucho más sana.

En cambio una persona emocionalmente inmadura no escucha para entenderte sino que escucha para defenderse, justifica, minimiza lo que sientes, o cambia la conversación para que el problema seas tu, puede afirmar que estas exagerando o que eres demasiado intensa o incluso a veces ni siquiera llega a discutir porque la mayoría de las veces evita hablar, evita la comunicación o la conversación, cambia de tema, actúa como si nada hubiera pasado, se distancia físicamente de manera repentina de ti o desaparece emocionalmente y sin explicaciones, porque para alguien emocionalmente inmaduro reconocer que ha hecho daño se siente como perder valor, por eso intenta «autoprotegerse» negando tu experiencia o evitando enfrentarse a ella pero la verdad es otra:

Las relaciones sanas no se construyen con personas «perfectas» sino que se construyen con personas capaces de escuchar o validar cuando alguien les dice lo que les ha dolido.

Porque la verdadera madurez emocional no es no equivocarse, sino que es tener la capacidad de sostener la incomodidad de saber que también podemos hacer daño.

Y es que hacer daño muchas veces es inevitable porque todos en algún momento a lo largo de nuestra vida hemos herido a alguien pero la diferencia está en lo que hacemos después: en elegir escuchar, en hacernos cargo, en cuidar el vínculo porque cuando alguien puede hacer eso el dolor no separa sino que se convierte en un lugar donde la relación puede crecer y fortalecerse mucho más.

LORENA

( TERAPIAS VIGO).