En general me he dado cuenta de algo muy bonito y creo que no es casualidad que las personas que se obsesionan con la astrología, el tarot, la psicología, o con la espiritualidad pues muchas veces son «los niños» que realmente no fueron comprendidos en sus familias, o en los colegios, o incluso en sus hogares y por eso intentan en cada momento ser empaticos con los demás y ponerse en su lugar y acaban desarrollando una gran sensibilidad porque para ellos hubiera sido significativo y muy importante que en su infancia alguien hubiera hecho lo mismo y eso es amor y es un lenguaje del amor y puede ser muy triste y a la vez es muy hermoso porque realmente dar al prójimo lo que ellos no tuvieron o no tuvimos es lo que realmente sana ese vacío que muchas veces las personas llevan y llevamos adentro.
