70 años de Disneylandia, «el lugar más feliz del mundo»: el sueño de Walt Disney que casi le cuesta su carrera.
El legendario animador y productor inauguró, en julio de 1955, el parque de atracciones más famoso de la historia. Muchos de sus animadores temieron por la viabilidad de su cine, que dejó de interesarle como antes
En 1953, Walt Disney estaba en pleno apogeo, esperando el estreno de un ‘Peter Pan’ que había soñado con rodar desde hacía tiempo. En su empresa, que ya era un gigante del entretenimiento, todo fluía como aquel ‘Volarás’ que llevaba a Wendy y a sus hermanos al País de Nunca Jamás.
Por entonces, ya trabajaban en las instalaciones de Hyperion los famosos ‘nueve hombres viejos’, sus más célebres animadores, y tras años en funcionamiento, el estudio era una máquina muy bien engrasada. Gracias a ‘La Cenicienta’ (1950) y a pesar del fracaso comercial de ‘Alicia en el país de las maravillas’ (1951), su estudio vivía su ‘Edad de Plata’.
Si la de Oro había comenzado con su fundacional ‘Blancanieves y los siete enanitos’ y regaló al mundo joyas como ‘Pinocho’, ‘Fantasía’, ‘Dumbo’ o ‘Bambi’, la de Plata fue la de ‘La dama y el vagabundo’, ‘La bella durmiente’ o ‘101 dálmatas’.
Pero Disney tenía otro sueño más allá del cine: crear «el lugar más feliz del mundo». En ese año 53, compró más de 160 acres de un naranjal en Anaheim (California) para hacer realidad esa quimera. Se iniciaba entonces la construcción del primer Disneylandia, cuya idea surgió de una visita a un parque de Walt con sus hijas en la década de los 40.
Decidido a ampliar su modelo de negocio, una idea surgió en su imparable cerebro cuando el público le escribía cartas para ver más de los estudios Hyperion que aparecían de refilón en ‘El dragón chiflado’ (1941). Tras el estreno de aquella película menor, mostró su faceta más empresarial imaginando un lugar que supusiese una diversión no solo para los niños, sino también para los adultos.
«Disneyland is Your Land» («Disneyland es tu tierra»), fue el mensaje de bienvenida del magnate a los primeros visitantes de Disneyland. Aquello ocurrió el 17 de julio de 1955, hace ahora 70 años y tras varios años de frenética construcción. El desfile de personajes del estudio, de Blancanieves a Dumbo, fue uno de los principales reclamos de una fiesta por todo lo alto de la que hoy se pueden ver imágenes a través de YouTube.
Aquella inauguración despampanante fue televisada para más de 70 millones de espectadores. La pequeña pantalla tendría un vínculo especial con el parque: a lo largo de esa década de los 50 hubo incluso un programa llamado ‘Disneyland’ que, entre otras cosas, estaba encaminado a promocionar el lugar y sus particularidades.
Pero no todo fueron castillos y polvos de hada, ya que ese mismo día de apertura hubo numerosos fallos técnicos, algunas atracciones funcionaban de pena, se encontró fontanería rota e incluso pulularon entradas falsificadas. Pero nada de eso salió a la luz mediática y, en apenas un mes, el parque recibió a más de un millón de visitantes.
Aunque hoy es mucho más grande y sofisticado, e incluso tiene réplicas en ciudades como París o Tokio, en el año de su inauguración Disneyland solo disponía de cinco zonas temáticas: Main Street USA, Adventureland, Frontierland, Fantasyland y Tomorrowland. Un concepto totalmente revolucionario que sería copiado por los parques de atracciones de todo el mundo en las décadas siguientes.
Pero hubo una frase de Walt («Disneyland nunca estará terminado y seguirá creciendo mientras la imaginación lo permita») cuya literalidad también preocupó a los trabajadores de la compañía del ratón Mickey.
Hay quien dice que películas como ‘La bella durmiente’ no gozaron de la habitual supervisión del animador y productor. Parecía que el cine había dejado de interesarle al mismo nivel que aquel juguete nuevo. Lo que para muchos podría ser un demérito, para algunos de sus animadores fue una clara ventaja creativa.
Las órdenes y el férreo control de Disney sobre sus dibujantes eran conocidos por todo Hollywood. De hecho, en 1941 muchos de ellos le montaron una huelga en plena producción de ‘Dumbo’ debido a las malas condiciones laborales. No era moco de pavo, por tanto, que el ejecutivo dejase respirar a sus creativos para que alumbrasen joyas como ‘La bella durmiente’ y otras tantas.
Hay quien dice que no volvió a ponerse las pilas con su equipo hasta que llegó ‘Mary Poppins’ en el 64, una de esas películas de las que se sentía profundamente orgulloso.
Mientras se estrenaban esas cintas, Disneylandia crecía e incluía barcos de vapor, hoteles y elementos que lo acabaron convirtiendo en un gozoso complejo vacacional. El propio Disney disfrutaba cada vez que se subía en el tren de vapor del parque, otro de esos añadidos, ya que las locomotoras le habían apasionado desde que era un niño.
Un niño grande que se fue para siempre en 1966, sin llegar a ver completa ‘El libro de la selva’ y dejando este lugar de fantasía como una de sus herencias más perdurables, elemento capital de un imperio que, sumando Marvel, Lucasfilm o Fox, no deja de crecer.
YO EN DISNEYLAND PARIS EN ESTA FOTO ES DE AGOSTO 2024:

LORENA.